Hoy ha sido una locura de
día, pero de esos que da gusto recordar.
Amanecí temprano en Murcia, hice un
examen en mi facultad, hablé por teléfono con papá y con España y
Marcelo, fui al piso a dejar la maleta, Alberto me llamó por
teléfono, saludé a Laura, bajé a Alicante a despedir a Alejandra,
comí con Olimpia, llamé a Isa para felicitarla por su nuevo
trabajo, llamé a mamá, fui a informarme de un curso en el Centro
Superior de Idiomas, pospuse el Skype con Cristina, llegué al piso,
saludé a Mireia, me despedí, fui a sacar dinero, fui al Mercadona,
fui a Orange, resolví negocios con Isa, saludé a Laura, me despedí
de Isa, volví al Mercadona a por cerveza, compré un kebab, robé
unos carteles que la droguería de abajo había desechado, me duché,
me sequé el pelo, me propuse quitar el árbol de Navidad, y me tumbé
en el sofá a ver First Dates y Casados a primera vista,
aunque en realidad chateé con Paola y Alba.
Hoy ha sido una locura de
día de esos que da gusto recordar.
A veces tomo nota de ratos
que me parecen memorables. No porque crea que se me vayan a olvidar;
sino porque al releerlos con el tiempo, recuerdo mejor el estado de
ánimo del momento. Como cuando parece que todo encaja, que quiero
contar que estoy contenta; que es el hoy, el ahora, el lugar; que
mañana también. La
vividness
del overwhelming
y
al revés,
tan Stendhal que
documenta. En
algún cuaderno, en rincones por el móvil, grabando a participantes
y pidiéndoles que relaten,
así, como jugando a las entrevistas. Hay veces saco la cámara
y hago unas pocas fotos. Otras, conservo pequeños objetos que no
quiero perder jamás y quizás un día se conviertan amuletos. En
realidad, casi nunca lo reviso. Suelo acabar por dejar pasar el
tiempo, los estantes, las cajitas; los CDs, los pendrives. Los
hogares... Los más privilegiados los encuentro en continentes que
había olvidado. Y entonces me acuerdo de Bergson, y siento cosas.
Hoy hacía viento y se me ha
ocurrido este blog como mi teoría del iceberg.
https://www.youtube.com/watch?v=kzLJ7Vy6orw
Lucía