lunes, 13 de febrero de 2017

A escribir se aprende publicando

Esto es
lo que las expectativas sufren
cuando son vivas
 pero hasta cuánto sinceras.



Me he dado cuenta
de que 
sienta mejor en voz baja​
que leído en alto.


Y de que de verdad
que me da vergüenza.

Lucía .

martes, 7 de febrero de 2017

Nunca fueron buenas.

Cuánta presión una segunda entrada,
cuando todos me preguntan que esto
de qué va
y que cada cuánto tiempo.


Este folio ya no está en blanco.

Es de noche.


Zeta.

lunes, 6 de febrero de 2017

Me he abierto un blog

Hoy ha sido una locura de día, pero de esos que da gusto recordar.

Amanecí temprano en Murcia, hice un examen en mi facultad, hablé por teléfono con papá y con España y Marcelo, fui al piso a dejar la maleta, Alberto me llamó por teléfono, saludé a Laura, bajé a Alicante a despedir a Alejandra, comí con Olimpia, llamé a Isa para felicitarla por su nuevo trabajo, llamé a mamá, fui a informarme de un curso en el Centro Superior de Idiomas, pospuse el Skype con Cristina, llegué al piso, saludé a Mireia, me despedí, fui a sacar dinero, fui al Mercadona, fui a Orange, resolví negocios con Isa, saludé a Laura, me despedí de Isa, volví al Mercadona a por cerveza, compré un kebab, robé unos carteles que la droguería de abajo había desechado, me duché, me sequé el pelo, me propuse quitar el árbol de Navidad, y me tumbé en el sofá a ver First Dates y Casados a primera vista, aunque en realidad chateé con Paola y Alba.

Hoy ha sido una locura de día de esos que da gusto recordar.

A veces tomo nota de ratos que me parecen memorables. No porque crea que se me vayan a olvidar; sino porque al releerlos con el tiempo, recuerdo mejor el estado de ánimo del momento. Como cuando parece que todo encaja, que quiero contar que estoy contenta; que es el hoy, el ahora, el lugar; que mañana también. La vividness del overwhelming y al revés, tan Stendhal que documenta. En algún cuaderno, en rincones por el móvil, grabando a participantes y pidiéndoles que relaten, así, como jugando a las entrevistas. Hay veces saco la cámara y hago unas pocas fotos. Otras, conservo pequeños objetos que no quiero perder jamás y quizás un día se conviertan amuletos. En realidad, casi nunca lo reviso. Suelo acabar por dejar pasar el tiempo, los estantes, las cajitas; los CDs, los pendrives. Los hogares... Los más privilegiados los encuentro en continentes que había olvidado. Y entonces me acuerdo de Bergson, y siento cosas.

Hoy hacía viento y se me ha ocurrido este blog como mi teoría del iceberg.


https://www.youtube.com/watch?v=kzLJ7Vy6orw




Lucía